jueves, 20 de octubre de 2011

Fríos suspiros..cálidos besos.

Ese sentimiento tan extraño cuando necesitas tan solo a esa persona y tan siquiera encuentras explicacion para ello.
20 de Diciembre. Calles repletas, decoradas de tal manera que parece un paisaje iluminado, lleno de felicidad, de sonrisas ansiosas por los días que quedan para la navidad. Blanca nieve que con la misma frialdad caía con tranquilidad, sobre los edificios, calles, porches medio-abandonados. Cuánto frío para tales corazones cálidos. Tan cálidos, tan emocionados.
La espera cada vez se ponía más impaciente. Ese pequeño vaho que soltaban mis suspiros. Esa sonrisa dulce que se dibujaba en mis labios al verle aparecer por la esquina de una calle, casi abandonada por las ilusiones de las personas, estas, se alejaban a sus respectivas casas. O quien sabe, a buscar muchas más sueños y sonrisas. Pides perdón por haber llegado como una hora tarde. Río, río porque no me importa nada más, tan solo tu compañía y el hecho de que seguramente te habrías estado odiando a ti mismo por tu torpeza. Pero da igual, ya estabas a mi lado. Tiro de tus mejillas, cuales cálidas están. Notas mis yemas de los dedos congeladas, como el propio hielo en un vaso de coca-cola. Te preocupas por mi, me riñes y te vuelves a preocupar. Niego con mi cabeza, río y te beso la mejilla, soltando con voz dulce ''No pasa nada, esperaré mientras seas tú''. Un adorable rubor se apodera de tus mejillas, mientras que refunfuñas como si de un niño pequeño tratases. Eso solo,  nada más para ocultar tu vergüenza. Entonces me coges de las manos, dandole calor a estas, tratando de que te mirase a los ojos. Sonrío con bella virtud. Tu te acercas, besandome suavemente los labios. ''Tu siempre aguantandome, en todo. Eres única para mi, eres única para todos.''






No hay comentarios:

Publicar un comentario